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miércoles, 19 de febrero de 2014

LA RESURRECCIÓN DEL MAESTRO JESÚS



LA RESURRECCIÓN DEL MAESTRO JESÚS
 
 
LA RESURRECCIÓN DEL MAESTRO JESÚS
Por Carlos García Iglesias
 

Según la información canalizada a través del contacto extraterrestre, el Maestro Jesús, no solamente resucitó, sino que está vivo, con un cuerpo físico de 4ª. Dimensión, y se encuentra conviviendo con éstos seres que nos visitan, para un día no muy lejano retornar como prometió.

Siempre hemos dicho que no basta solamente con la información vía naves del espacio. Es nuestro deber y responsabilidad, buscar corroboración de la misma de forma objetiva, y para ello, nos apoyamos también en la ciencia, sobre todo la de vanguardia, aquella que se atreve a dar un paso más allá de las limitaciones auto-impuestas por la ortodoxia del sistema dominante.

La sábana (Síndone)

Científicos del Laboratorio de Propulsión Espacial de la NASA, (Jet Propulsion Laboratory), realizaron sobre la tela todo tipo de estudios, con la más alta tecnología. Los datos obtenidos fueron incorporados a las computadoras más potentes, y los resultados determinaron totalmente una única hipótesis: la imagen impresa en la tela solo pudo producirse por “radiación de energía lumínica”. Y dicha radiación, solo pudo provenir de una única fuente, presente en la tumba, el cuerpo del Maestro.

Pero, ¿qué tipo de fenómeno extraordinario debió producirse en ese cuerpo para desprender una energía de tan increíble naturaleza? Para dar respuesta a esta pregunta, arribaron a las siguientes conclusiones:

LA DESMATERIALIZACION

Análisis técnico

NOTA: Todo el proceso dura tan solo un segundo.

1º. Aceleración molecular: La materia del cuerpo del Maestro comienza a vibrar vertiginosamente, dentro de sus propios límites espaciales, lo que se llama “hiper-agitación molecular”, acercándose a la velocidad de la luz (300.000 Kmts./s).

2º. Inversión de masa: Esto produce un campo electromagnético de “inversión de masa”, cambiando el estado molecular. La masa del cuerpo del Maestro pierde su propiedad de “peso”, queda ingrávida, y empieza a levitar. Esto hace que aumente una vez y media el valor original de la masa, y súbitamente vuelva a cero, transformando la materia en “luz”, produciendo en 1 segundo una energía equivalente a más de 12 millones de gigavatios.

3º. Desmaterialización: Siguiendo las teorías de Fitzgerald, la elevadísima velocidad alcanzada en todas y cada una de las moléculas de aquel cuerpo, comprimió la materia, hasta hacerla llegar a límites “adimensionales” - o sea, más allá de nuestra 3ª. dimensión, fuera de nuestro “espacio-tiempo” entrando en el “hiper-espacio”, y así haciéndola invisible para nosotros.

4º. Implosión: En ese instante crítico, al desaparecer el cuerpo de Jesús, el lugar que ocupaba en el espacio quedó bruscamente vacío. Una burbuja de vacío, con la forma y volumen exactos del cuerpo. La aparición de este vacío originó una fuerte implosión, cuando el aire que rodeaba el cuerpo ocupó el vacío producido.

En síntesis, lo que se produjo fue muy similar al efecto producido en la tormenta eléctrica. Primero el aire se carga eléctricamente (aceleración), se produce el rayo (luz), hace su descarga eléctrica (desmaterialización-vacío), y luego el sonido del trueno (implosión). Pero todo esto concentrado dentro de la tumba.

Está claro que el Maestro Jesús no salió “caminando” de la tumba, por lo que no necesitaba abrir la puerta. Fué el fenómeno descrito, que duró 1 segundo, lo que provocó que cayera la piedra circular de más de 700 kilos, que cubría la entrada, y también el pavor y la huida de los soldados romanos que vigilaban el sepulcro, así como también la impresión del cuerpo en el sudario.

LA MUERTE

Sabemos que la muerte no existe como final, es sólo un paso hacia otro estado de existencia. De los 7 cuerpos que poseemos, lo que muere es el cuerpo físico (se desintegra). Con el correr de las horas, también desaparecen el cuerpo astral (emociones y deseos) y el ego inferior (el carácter y la personalidad), que conforman al personaje y no al actor, quien es el que sale de la obra al morir, liberándose del lastre de la encarnación que vivió.

En el caso del Maestro Jesús, se da un fenómeno absolutamente único, totalmente excepcional y hasta ahora nunca repetido, la RESURRECCIÓN.

Ha habido en muchas tradiciones histórico-religiosas, varias “resurrecciones”, incluso en la Biblia como Lázaro, y la pequeña hija de Jairo, vueltos a la vida por Jesús. Pero ninguno con las características del Maestro.

Como vimos, el cuerpo de Jesús se desintegra, desaparece de la 3ª dimensión física del Universo Material, pasando al hiper-espacio. Y se vuelve a integrar, luego de un proceso llamado de “re-atomización”, volviendo a adquirir las características de “masa pesante”, recuperando la “cohesión molecular” y el “peso atómico”. Pero con una cualidad diferente, una vibración molecular mucho más acelerada, correspondiente a un cuerpo de 4ª dimensión, con características muy similares a los cuerpos físicos de los extraterrestres que nos contactan.

Todo el proceso de muerte y resurrección, tiene dos partes: la del cuerpo y la del espíritu. La del espíritu, en el caso del Maestro, dura aproximadamente unas 40 horas, entre las 3 de la tarde del viernes y las siete de la mañana del domingo, dentro de las cuales se da el proceso de muerte del cuerpo físico, del astral y del ego inferior. Y es entonces, cuando el “real Ser” de Jesús, (ego superior, alma, espíritu y esencia) conectan directamente con la 7ª. Dimensión. 
 
En cuanto al cuerpo físico, el proceso de re-materialización, demora un poco más. Recordemos que cuando las mujeres lo ven, no lo reconocen al principio, y luego el no permite que lo toquen. Es recién cuando aparece ante los discípulos, y lo tocan, que el proceso está totalmente cumplido.

Pero el cuerpo del Maestro, “re-surge” con características totalmente especiales, dentro de lo que sabemos, puede moverse libremente, dentro de las 7 dimensiones del Universo Material, por encima de las aparentes barreras espacio-temporales, e incluso puede adoptar una apariencia física adaptada a la mente del observador, al punto de ser reconocido por el mismo, según su pre-concepto religioso-cultural. 
 
Recordemos que nadie sabe a ciencia cierta, como era Jesús, ya que no hay descripciones de él en las escrituras. El único indicio que tenemos, es la imagen tridimensional, extraordinariamente impresa en la “Sabana Santa”.

¿Por qué RESURRECCIÓN y no REENCARNACIÓN?

Reencarnación: Es cuando se re-en-carna, se re-toma “carne”, o se “re-nace”, lo que implica un cuerpo nuevo, con un nuevo “personaje” – ego inferior (carácter y personalidad). Se aplica al concepto cristiano pre-católico de “trasmigración de las almas” (metempsicosis), o sea, al morir, el alma abandona el cuerpo y “migra” hacia un cuerpo por nacer. El alma sigue siendo la misma, pero el cuerpo se “re-nueva”, o sea, se toma un cuerpo nuevo, que empieza de cero.

Resurrección: Es cuando se “re-surge”, se vuelve de “la fuente” (le source), o volver de la muerte, o del “estado” de muerte. En el caso del Maestro Jesús, como analizamos, se da la resurrección, porque sale de esta dimensión, no solo su alma y cuerpos sutiles, sino también su cuerpo físico, y “todo Él” re-surge en un estado vibratorio totalmente diferente a lo conocido por nosotros.

Por Carlos García Iglesias
Posted: 17 Feb 2014 09:37 PM PST

El día de la Crucifixión 
Por Carlos García Iglesias
En qué fecha murió JESÚS realmente?


Salir en búsqueda de datos confiables sobre el Jesús histórico, no es tarea fácil. La fuente directa que tenemos a nuestro alcance, son los Evangelios canónicos, del Nuevo Testamento, que son a todas luces insuficientes, ya que es muy poco realmente lo que nos dicen acerca del Maestro. Sumado a esto, tenemos “el problema de la tradición”, que son las “creencias” mantenidas durante siglos, sin el menor sustento histórico, ni Bíblico, que no hacen más que alejarnos de la verdad.

Por otra parte, no debemos descartar lo escrito en los textos “apócrifos”, que aportan datos que no encontraremos en los canónicos y fundamentalmente debemos también atender a los datos de la historia, a través de los cronistas de la época, y de los últimos hallazgos de la ciencia.

La primera duda surge al querer saber cuándo nació realmente Jesús, ya que de eso depende nuestro calendario, sin duda sabemos que no nació un 25 de diciembre hace 2010 años hoy. De todas formas, la fecha real sigue en discusión. La mayoría de los investigadores se inclinan por el año 7 AC, entre el 15 de marzo y el 15 de abril, y justo es decir que la información canalizada a través del contacto extraterrestre (Misión Rahma), que nos da la fecha del 19 de marzo, encaja sustancialmente con la posición de los historiadores.

Ahora bien, lo que sí podemos establecer casi con certeza absoluta, es una fecha para el día de la muerte del Maestro Jesús en la Cruz, y su resurrección, tomando para ello las fuentes bíblicas y no canónicas: el calendario hebreo usado en la Palestina en la época de Jesús, que con exacta metodología religiosa regulaba la vida de los judíos; y los cálculos astronómicos de la ciencia moderna.

Al momento de la crucifixión, sabemos que: a) Poncio Pilato era gobernador de Judea; b) Caifás era Sumo Sacerdote del Sanedrín Juez supremo en el Templo de Jerusalén y c) Herodes Antipas era tetrarca de Galilea.

También sabemos, por las escrituras, que una vez crucificado, murió a la hora “nona” (novena), que son las tres de la tarde actuales; que esto ocurrió el día anterior a la Pascua (“Peisaj”) judía; y que ese día cayó en un viernes.

Si hacemos hoy una proyección de esas fechas, obtenemos ciertamente que: a) Poncio Pilato fue procurador de Judea entre los años 26 al 36 de nuestra era; b) Caifás fue Sumo Sacerdote del Sanedrín entre los años 18 al 37 de nuestra era; y c) Herodes Antipas gobernó Galilea y Perea desde el año 6 o 4 hasta el 39 de nuestra era.

Sabemos que los judíos celebran la Pascua el primer día después de la luna llena de Nisán. Ese mes comenzaba con la luna nueva, tras el equinoccio de la primavera. Tomando éste dato, cronológicamente la Pascua era entonces el día 15 en su calendario.

Siguiendo éste proceso, y sin olvidar que el día judío terminaba a las 6 de la tarde cuando caía el sol, vemos que en aquellos años, sólo en dos ocasiones la Pascua fue celebrada el Sábado. Estas fechas fueron el 8 de abril del año 30, y el 4 de abril del año 33. Para concluir esto, debemos calcular con el calendario romano juliano utilizado en la época, que al ser reformado por Gregorio en el 1582, eliminó algunos días, lo que resulta efectivamente que las dos únicas fechas posibles para la crucifixión fueron el 7 de abril del año 30, o el 3 de abril del año 33.

La vida es un regalo de Dios, nos ha sido dada, y solo se honra dándola.

Bien, tenemos ahora dos fechas posibles, ¿por cuál decidirnos? Aunque la opinión de los expertos está dividida, porque ambas tienen argumentos a favor, cabe expresar que hay elementos que nos permiten decidirnos por el año 33, claramente.

Si leemos diferentes crónicas de la época, de historiadores como Filón (Phlegon) de Alejandría, Sexto Julio Africano o Thallus, y el “informe Pilato” citado por Tertuliano, así como también en Hechos de los Apóstoles, se puede deducir que el día de la crucifixión de Jesús se produjo un eclipse de Luna.

Dato que se corrobora hoy con las más avanzadas técnicas de la informática, que nos permiten saber exactamente que el día 3 de Abril del año 33, fue visible sobre Jerusalén un eclipse parcial, cuando salía la luna sobre el horizonte cercano a las 18:20 horas locales, coincidiendo, pues, con el inicio del “shabbat” (sábado) judío. Por otro lado, sabemos también que no hubo eclipse en el año 30.

Este dato es muy importante, ya que la aparición de la luna daba comienzo tanto al “shabbat”, como a la fiesta de la Pascua. Dicen los cronistas, que la luna apareció en el cielo “teñida de rojo”, y “mordida” por el eclipse, hecho que para la mentalidad supersticiosa de los hombres de esa época era una clara “señal” del cielo, de que algo misterioso y sobrenatural había sucedido. Esto explica lo dicho por Pedro, dando la profecía de Joel cumplida, que advertía de la “luna de sangre”.

Concluyendo, podemos afirmar entonces, que si el Maestro Jesús, nació un 19 de marzo del año 7AC, y murió en la cruz el 3 de abril (14 de nisán) a las 3 de la tarde (hora nona) del año 33 de nuestra era, tenía 40 años cumplidos.

Es extraordinario leer la simbología numérica resultante, y para finalizar, diremos que podremos conmemorar los dos milenios exactos de su resurrección, en el año 2033.

Yo soy la Luz del mundo y hago todas las cosas nuevas.

Sin duda, fue absolutamente única y extraordinaria la vida del Maestro Jesús, cuando estuvo entre nosotros, dejándonos la enseñanza espiritual más profunda y liberadora. Mostrándonos con su ejemplo, hasta las últimas consecuencias, que la fuerza más poderosa del Universo, es el AMOR, y que se manifiesta en el ser humano en su más alta potencia, a través del PERDÓN, generando una fuerza tal, que hace que podamos vencer incluso a la propia muerte.

Ahora solamente nos resta honrar su mensaje, practicándolo con todo el corazón, y esperar su segunda venida, como “Él” mismo nos lo prometió…

CARLOS GARCÍA IGLESIAS
Publicado por Misión Rahma

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