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viernes, 5 de agosto de 2016

¡Yo soy María!







¡Yo soy María!
 
Por Mirtha Verde-Ramo

Amados míos:

 Corren tiempos atestiguando lo dicho en las más diversas formas, religiones y enseñanzas.  Hablo de estos tiempos, donde la purificación está barriendo todo aquella resistencia y negación hacia el Creador y lo creado.

Advierten todos estos cambios, más aún centrados en lo personal. Si contemplaran su entorno más cercano, se darían de inmediato cuenta de los procesos y experiencias, a veces muy fuertes, en las cuales se haya enfrentado cada uno. 

Esto es beneficioso, por cuanto EL TIEMPO HA SIDO LLEGADO ¡Sí, mis amados, no cuenten estos tiempos como duración, sino como expiación!  Todos los habitantes de esta Tierra de alguna manera están enfrentándose a sus creaciones, pasadas y presentes, tanto positivas como negativas.

 La balanza de justicia es lo que contemplan en sus vidas actuales. Recuerden la Ley: “nadie tiene nada de lo que no le corresponda”. Y siguiendo el  curso de la evolución, ustedes y Su  Hogar Planetario van marchando hacia mayores niveles de Luz, hacia octavas generosas de mejores oportunidades.

Siguiendo el auspicio de esta Purificación masiva, he venido a decirles la gran  ventaja de estar encarnados hoy  y conminarles a no dejar pasar NI UN SEGUNDO EN SUS VIDAS  para practicar y poner en entrenamiento todo aquello aprendido, leído, conversado y estudiado, tanto en el pasado como en el presente: ¡YA ES LA HORA DE VIVIR, DE EXPERIMENTAR  LA ENSEÑANZA ENTREGADA!

No existen excusas posibles para dar la espalda a lo esencial y ello es el  desarrollar todas y cada una de las facultades espirituales presentes en el corazón de todo ser humano ¡El alma! El Cristo interno, los atributos espirituales de cada uno.

Es como si les dijéramos en palabras sencillas: ¡Vuélvanse a Su Creador! Y esa es toda la mayor verdad para el hoy.

Siempre han pensado en la paz y felicidad como algo inalcanzable, algo futuro que golpeará a sus puertas, sin embargo cuando se sigue resueltamente el propósito de encaminarse en “tierra derecha”, es decir el Plan Divino, comienza el sendero de felicidad y realizaciones, que son los frutos del  deber realizado o “dharma”.

Cada uno de ustedes, Mis hijos e hijas, tiene en su corazón un sello de Luz Inmaculada, una chispa de las Células de su Propio Padre-Madre eterno.  Ello es el alma, lo inmortal depositado en el cofre del cuerpo mortal. 

Por tanto ¡LA PERFECCIÓN EN LA ASCENSIÓN EN LA LUZ, ES UN DERECHO YA ADQUIRIDO!  Ello significa que todos los esfuerzos que hagan para superarse a sí  mismos van formando un depósito o record, el cual al completarse culmina en la libertad de la Ascensión.

Caminen con pasos firmes y decididos, sin vacilaciones, continúen aquello sagrado que alguna vez conocieron. Expandan sus conciencias cada vez más, como esas flores que abren completamente sus corolas a la luz solar.

No se detengan en lamentaciones y quejas.

Aprovechen el día en  practicar y practicar todo lo superior.

Recuerden siempre el Concepto Inmaculado, se es luz, se es amor, se es fuerza, la Trinidad en acción enclavada en el latido del corazón ¡Siempre! El  Santo Cristo Alma  ¡Consciente!

Les abrazo y estrecho en mi Corazón de Madre Universal.

Repitan  estas frases del “Magníficat”, tienen una  concentrada Bendición para ustedes y su entorno:
¡EL SEÑOR HACE EN MÍ MARAVILLAS, SANTO ES MI DIOS!
Yo Soy
María


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